La factura del comercio: aranceles, cielos abiertos y canasta básica en la encrucijada dominicana
"La política se basa en estrategias, percepción y control."
Profesor Valentín Ciriaco Vargas
Fragmento I. El colmado, 7:15 de la mañana
OpiniónElla no sabe que existe algo llamado Sección 301. No sabe que en Washington, un funcionario de la USTR firmó un documento con un código de ocho dígitos, 9903.05.34. Lo que sí sabe, mientras pasa el dedo por la lista de la canasta básica en un colmado de Villa Juana, es que le faltan diecinueve mil pesos. Diecinueve mil exactos. El arroz subió. El aceite subió. El pollo subió. Y su salario, RD$29,988, se quedó exactamente donde estaba desde el primero de enero. Afuera, el sol de julio ya pesa. Adentro, ella hace cuentas y decide qué no va a comprar esta semana.
I. Introducción, la pregunta que no se hace en la cancilleria
La pregunta no es si el arancel duele.
La pregunta es quién lo siente primero.
En 2025, Estados Unidos se tragó el 48,6 % de todo lo que República Dominicana vendió al mundo. Siete mil ciento veinticuatro millones de dólares que cruzaron hacia Miami, Nueva York y Houston. Esa dependencia no es casual. Es el resultado de casi dos décadas del DR CAFTA, vigente desde marzo de 2007, la apuesta dominicana por integrarse al mercado más grande del planeta con reglas predecibles.
Pero en la política comercial de Estados Unidos, la previsibilidad murió hace tiempo.
Mientras tanto, en los barrios, la canasta básica familiar cuesta RD$48,746.66. El salario mínimo no llega a treinta mil pesos. La brecha no es un déficit administrativo. Es hambre real, traducida en arroz con menos pollo, aceite que se estira, leche que se posterga. El arancel del 12,5 % no es un número en un documento oficial. Es el peso extra que se suma a una canasta que ya no cabe en el bolsillo de una madre que, a las siete y cuarto de la mañana, decide quién come y quién no.
Fragmento II. El 24 de julio de 2026
A las cero horas, hora de Santo Domingo, entra en vigor un arancel del 12,5 % sobre casi todo lo que República Dominicana exporta a Estados Unidos. No es una medida global. Es personal. Es un código creado exclusivamente para este país, bajo el argumento de que Santo Domingo no ha hecho lo suficiente para combatir el trabajo forzoso. La tasa se suma a lo que ya existe. No reemplaza nada. Suma. Y suma fuerte.
II. Antecedentes, la política arancelaria de Trump hacia RD
2.1. La IEEPA, el fundamento que colapsó
La Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, IEEPA, fue el garrote que Donald Trump utilizó para imponer aranceles recíprocos a medio planeta. En abril de 2025 se anunció el Día de la Liberación, un arancel del 10 % como castigo global. República Dominicana quedó en la lista. No por lo que hizo. Por lo que es, un país que exporta, que tiene un tratado, que depende del mercado norteamericano.
El 20 de febrero de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó que la IEEPA no autoriza al presidente a imponer aranceles. El fallo, en el caso Learning Resources contra Trump, tiró por tierra la base legal de la guerra arancelaria. Pero el daño ya estaba hecho, en solo un año, Washington recaudó 440,4 millones de dólares en aranceles por productos dominicanos. Y cuando una puerta se cierra, en Washington siempre hay otra.
2.2. De la IEEPA a la Sección 122, el recargo temporal
El mismo 20 de febrero, con la IEEPA muerta pero la estrategia intacta, la Casa Blanca activó la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Un arancel temporal del 10 %, vigente por 150 días, desde el 24 de febrero hasta el 24 de julio de 2026. Productos excluidos, los textiles que cumplen reglas de origen, algunos agrícolas, farmacéuticos, donaciones humanitarias. Todo lo demás, al mazo.
Y aquí surge la pregunta que duele, ¿qué hizo el gobierno de Abinader y el PRM durante esos 150 días?
La respuesta, según la Secretaría de Asuntos Económicos de Fuerza del Pueblo, es que no hizo lo suficiente. La organización documentó que el Gobierno solo emitió un decreto oficial sobre trabajo forzoso la víspera de que entrara en vigor el arancel del 12,5 %, confirmando un patrón reactivo, actuar solo cuando la presión externa ya es inminente, en lugar de anticiparse.
2.3. La Sección 301, el arancel del 12,5 %
Cuando esos 150 días se acabaron, llegó la Sección 301 con su recargo definitivo, 12,5 %, justificado por esfuerzos insuficientes contra el trabajo forzoso. El código arancelario creado exclusivamente para RD es el 9903.05.34. Tres aranceles en dieciséis meses. Tres excusas diferentes. Un solo objetivo, hacer pagar a República Dominicana por el privilegio de venderle a su principal cliente.
III. el CAFTA DR 2007, ¿Un tratado en riesgo?
El DR CAFTA no está muerto. Está herido de gravedad.
Formalmente, el tratado sigue vigente. Las reglas de origen funcionan para los textiles. El banano, el café, el cacao, el aguacate, el mango, la piña y el azúcar crudo siguen entrando sin recargo. Pero eso convierte la situación en una paradoja cruel, República Dominicana es el único país del Caribe con tratado de libre comercio con Estados Unidos y, simultáneamente, el único con un arancel adicional del 12,5 % sobre la mayoría de sus exportaciones. Es como tener una tarjeta VIP para entrar al club, pero que te cobren extra por cada trago.
Y aquí viene la verdadera herida, el país que menos ha aprovechado el DR CAFTA es precisamente República Dominicana. De cada cien dólares que intercambia con Estados Unidos, solo treinta y siete son exportaciones dominicanas. Sesenta y tres son importaciones desde el norte. Mientras tanto, los otros países que integran el tratado, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, han logrado posiciones comerciales menos deficitarias o, en algunos casos, superávits con Washington. RD es el eslabón débil del bloque.
Pero hay algo más inquietante. Aproximadamente el 90 % de lo que RD exporta a Estados Unidos no viene de la industria nacional. Viene de las zonas francas. Fábricas ensambladoras que importan materias primas, ensamblan, exportan, y dejan una migaja en el territorio. El DR CAFTA no construyó una industria dominicana exportadora. Construyó un corredor logístico para empresas extranjeras que usan suelo dominicano como plataforma. Cuando el arancel del 12,5 % golpea, el verdadero dolor se filtra hacia abajo, menos empleo formal, menos inversión, menos dinero circulando en una economía que ya respira con dificultad.
IV. El acuerdo de cielos abiertos 2024, ¿Una conquista en peligro?
Mientras tanto, en los aeropuertos, otro acuerdo tiembla.
El Acuerdo de Cielos Abiertos, actualizado en 2024, permite la expansión masiva del turismo dominicano hacia Estados Unidos. En 2025, el 65 % de los turistas que llegaron a Punta Cana, Puerto Plata y Santo Domingo venían de Norteamérica. El turismo representa el 15 % del PIB. Quince de cada cien pesos que mueve este país vienen de un extranjero que paga por un vuelo directo, un hotel todo incluido, una excursión a Saona.
Pero las aerolíneas estadounidenses presionan por cuotas de frecuencia y restricciones para operadores de bajo costo dominicanos. Y en Washington, donde la palabra recíproco se ha convertido en un arma, nada garantiza que el cielo siga abierto. El gobierno ha optado por la diplomacia silenciosa. No protesta en público. No exige. Sonríe para la foto y espera que la tormenta pase.
Fragmento III. La sonrisa
El presidente Luis Abinader posa para la foto oficial junto a funcionarios de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. Ambos bandos hablan de diálogo constructivo, de relación estratégica, de sociedad de naciones. Abajo, en letra pequeña, invisible para la cámara, está el código 9903.05.34. Y más abajo, todavía más pequeña, la cifra, 12,5 %. Sonríen. Pero alguien, en algún lugar, está pagando la factura.
V. El convenio migratorio temporal 2026, cuando la cooperación se vuelve asimétrica
Pero las tormentas no pasan solas. Hay que enfrentarlas. Y para enfrentarlas, se necesita algo que, según la oposición, este gobierno no tiene.
Esa máxima que encabeza este texto, la que dice que la política se basa en estrategias, percepción y control, es precisamente la acusación que Fuerza del Pueblo le lanza al gobierno de Abinader y el PRM, que nunca entendieron esa ecuación. Que carecen de estrategia frente a Washington, que han perdido el control de la narrativa, y que la percepción interna, la de un país que se siente solo frente al gigante, es de pura debilidad.
El Convenio Migratorio Temporal, vigente en 2026, establece mecanismos de repatriación, intercambio de información y cooperación en fronteras. En 2025, Estados Unidos deportó veintiocho mil cuatrocientos dominicanos, un récord. Las remesas, que en ese mismo año alcanzaron los diez mil doscientos millones de dólares, el 8,2 % del PIB, dependen de la estabilidad migratoria. Si Washington condiciona las visas H2A de trabajadores agrícolas temporales a cooperación arancelaria, la presión se vuelve asfixiante.
El dilema es brutal, aceptar condiciones migratorias a cambio de que no te cierren el grifo comercial, o arriesgar ambas. La oposición habla de sumisión. El oficialismo habla de pragmatismo. Pero en el colmado de Villa Juana, nadie habla de pragmatismo. Habla de que el aceite subió cincuenta pesos más.
VI. La canasta básica, el tema que más duele
Y ahora, el tema que más duele.
En 2012, cuando Leonel Fernández dejó la presidencia, la canasta básica familiar costaba RD25,729. Hoy, en julio de 2026, ronda los RD50,000. En catorce años, el precio de llenar un carrito de supermercado se ha duplicado. Pero el salario mínimo, RD$29,988, no se ha duplicado. Casi el 80 % de los trabajadores formales ganan menos de treinta mil pesos. Una familia necesita casi dos salarios mínimos para comprar lo básico.
El dato es aún más brutal, según cifras oficiales citadas por la Secretaría de Asuntos Económicos de Fuerza del Pueblo, solo el 10 % de la población dominicana puede costear la canasta básica promedio. No la canasta extendida. La básica.
Y eso es antes de que el arancel del 12,5 % se traduzca en precios más altos en la gasolina, los medicamentos, los alimentos procesados, la maquinaria agrícola que produce el arroz que come la familia de Villa Juana.
El 12,5 % no es un número abstracto en un documento de la USTR, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. Es el plátano que sube. Es el pollo que pesa menos por el mismo precio. Es la madre que decide que esta semana no habrá aceite nuevo. Que se estirará el que queda. Que los niños comerán arroz con habichuelas sin carne. Que la leche puede esperar.
Los apagones vergonzosos, la inseguridad que mantiene encendida la alarma de los obispos en su carta pastoral, la escasez de agua en los barrios, y ahora este arancel que encarece todo lo que viene del norte, forman una tormenta perfecta. No son problemas separados. Son la misma factura, con distintos ítems, cobrada al mismo pueblo.
VII. Conclusión
República Dominicana no está en guerra con Estados Unidos. Tiene un tratado de libre comercio, un acuerdo de aviación, un convenio migratorio. Sonríen juntos en las fotos oficiales. Pero en la práctica, el socio más poderoso cambia las reglas sin previo aviso, impone aranceles que desmantelan el espíritu del CAFTA DR, y deja al país más vulnerable del bloque comercial pagando una cuenta que no firmó.
En una relación así, ¿qué queda del concepto de sociedad estratégica? ¿Qué queda del libre comercio cuando el comercio ya no es libre, sino condicionado a caprichos arancelarios que se renuevan cada semestre?
Y la pregunta final, la que no se hace en los salones de la Cancillería, es esta, ¿quién paga la factura cuando la canasta básica ya no cabe en el salario?
Ella no sabe del código 9903.05.34. No sabe de la IEEPA, ni de la Sección 122, ni de la Sección 301. Pero a las siete y media de la mañana, cuando dobla la lista del supermercado y guarda los diecinueve mil pesos que le faltan en un bolsillo imaginario, lo paga. Lo paga todos los días. Y seguirá pagándolo mientras en Washington alguien siga firmando papeles, y en Santo Domingo alguien siga sonriendo para la foto.
Nota: Todos los datos son verif

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