Cayó Federico
Valentín Ciriaco Vargas Opinión Hoy se cumplen noventa años de una interrupción. No de una muerte: de un movimiento del habla que el español no supo seguir. Este texto no es homenaje. No recuerda a un muerto. Es un intento de que el poema vuelva a poner en marcha, ahora, la organización del habla que aquella madrugada se quebró. Léanlo en voz alta. El ritmo es el sentido. A Diógenes Céspedes, que abrió el oído a esta lengua. Cayó Federico Todo era zozobra, todo era terror, todo era crimen. Federico dejaba abiertos sus versos cuando España tembló, cuando la madrugada cambió de color. Se encendió lo oscuro para no errar el tiro. No cayó un hombre. Cayó una voz, alumbra...