Incapacidad y burla: el circo del gobierno ante la crisis de los combustibles

Por Francisco Luciano

                                                                                          Opinión 


Los estrategas del gobierno dominicano no dejan de sorprender por su incapacidad crónica para enfrentar los graves problemas que afectan al país. Lejos de ofrecer soluciones serias, exhiben una creatividad inagotable para desviar la atención de su propio fracaso, recurriendo a tácticas propias de la farándula con el único propósito de distraer a la población y ocultar su miserable desempeño al frente de la cosa pública.

Lo cierto es que el gobierno volvió a “beber sangre” del pueblo con el mero anuncio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Desde que se conoció la escalada bélica en Medio Oriente hasta la fecha, se ha elevado en 29.50 y 33.00 pesos el galón de las gasolinas regular y premium respectivamente, olvidando por completo sus promesas de rebaja de los carburantes cuando era oposición y su demagógica “formulita”, según la cual “somos dueños de la Refinería Dominicana de Petróleo”.

Peor aún: en 2022, ante el conflicto entre Rusia y Ucrania, el propio presidente de la República se comprometió solemnemente a mantener congelado el precio de los combustibles en RD$274.00 el galón, mientras el barril de petróleo se mantuviera entre US$85.00 y US$119.00. Señaló entonces que, si el barril bajaba de US$85.00, el precio local descendería; y que, si superaba los US$119.00, se revisaría al alza. Sin embargo, durante dieciocho meses el precio del barril se mantuvo por debajo de los US$85.00 y el gobierno nunca redujo los precios. Ahora, cuando el barril todavía no ha superado los US$119.00, decide aumentarlos en 24 pesos por galón. La contradicción es tan flagrante como imprudente.

Convencidos de que pueden engañar a todo el mundo todo el tiempo, organizaron un mediático “tour” de visitas a los principales líderes empresariales, religiosos y políticos del país, supuestamente para “explorar alternativas” ante la crisis que, según ellos, provocará el alza mundial del crudo.

Queda evidenciado que no disponen de ningún plan estructurado ni coherente para enfrentar la tempestad que se avecina. En lugar de una estrategia seria, el gobierno propone “solucionar” la crisis recortando el financiamiento público que, por ley, reciben los partidos políticos, esos mismos partidos que sustentan el sistema democrático y garantizan la estabilidad social y política de la nación.

Aunque parezca un chiste, no lo es. Con esta medida, el gobierno vuelve a demostrar su característica falta de respeto hacia el liderazgo político opositor y hacia la propia población. No es la primera vez que finge humildad para propiciar el diálogo y luego intenta sacar ventajas politiqueras y electoralistas. Ahora pretende convencer a los dominicanos de que todos los males del país se resuelven con RD$800 millones, que es lo que aportaría la rebaja al financiamiento de los partidos, mientras viola descaradamente su propio compromiso de  precios, sube los combustibles y silencia los escándalos millonarios: los semáforos, los bonos distraídos, los alquileres de edificios inexistentes, el deterioro del Metro y del sistema eléctrico, y las confesiones de los imputados que admiten haber financiado la pasada campaña del PRM-Abinader con fondos sustraídos al SENASA.

En definitiva, el PRM y su gobierno parecen contagiados de una mitomanía propia de quienes terminan creyéndose sus propias mentiras. Esa incapacidad, disfrazada de ingenio, solo revela, una vez más, la profundidad de su desprecio por la inteligencia del pueblo dominicano.

El autor es docente universitario y dirigente político.

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