El rapto de Maduro y el fin del orden mundial que conocimos

Por Valentín Ciriaco      


                                                               Opinión 


El 3 de enero de 2026, fuerzas especiales estadounidenses secuestraron al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, en una operación militar que viola todos los principios del derecho internacional. No estamos ante un golpe de Estado interno. No se trata de una revuelta popular que derrocó a un gobierno. Estamos ante el secuestro de un jefe de Estado soberano por una potencia extranjera, ejecutado con la frialdad de una operación policial contra un delincuente común.

En menos de un año de su segundo mandato, el presidente Donald Trump ha ordenado bombardeos en siete países. Venezuela representa el caso más grave: aquí no solo se bombardeó territorio soberano, sino que se secuestró al presidente en ejercicio de una nación. Es un acto sin precedentes en la historia moderna de las relaciones internacionales.

Este no es un acto aislado ni una «operación humanitaria», por más que Washington intente vestirlo con el lenguaje de la «liberación». Es la culminación de un patrón histórico de intervenciones que sistemáticamente destruyen naciones en nombre de valores que la misma intervención pisotea. Pero esta vez la violación es tan flagrante, tan descarada, que marca un antes y un después: el día en que el orden internacional basado en reglas dejó de existir. 

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