Un país rodeado de mar, pero arrodillado ante las importaciones
Por Bill Peña Opinión La República Dominicana es una media isla rodeada de mares y, en tal virtud, resulta inaceptable que cerca del 70% del pescado y marisco que se consume en nuestro país sea importado. Esta realidad no solo evidencia una grave contradicción geográfica, sino que también refleja una profunda debilidad estructural en nuestra economía. Mientras nuestras costas abundan en recursos naturales, nuestra mesa depende, en gran medida, de mercados extranjeros.