Politica, economía

lunes, julio 03, 2017

Un aniversario con muchas penas y pocas glorias

Por: Misael Pérez Montero
Opinión
VALENCIA, España.- Siempre hemos escuchado, en el argot popular dominicano; decir que cuando algo fracasa o no se da como esperábamos “pasó sin pena ni gloria”.
Esta vez  podría decir que el acto del aniversario del Centro Cultural Juan Bosch, en la ciudad de Valencia; en vez de haber sido una celebración con la comunidad laboriosa, humilde y trabajadora dominicana radicada en esta parte de España; desde que inicio hasta final; se convirtió en especie de “celebración intima del cumpleaños del señor Cónsul Jorge Cordero sin haber cumplido años, ya que allí sólo estuvieron presentes amigos cercanos suyos del tren diplomático dominicano acreditados en España, así como algunos de sus empleados subalternos.

Digo esto porque todo estuvo muy divorciado de lo que debió ser la celebración de la conmemoración de un aniversario de una institución supuestamente social y cultural radicada en el exterior del país, la cual opino que debió ser una fiesta con toda la Sociedad Dominicana donde dicho centro le muestre sus éxitos y aportes a nuestra comunidad  durante ese año. Cosa que no fue así.
Esto se debe a la desconsideración, maltrato,  humillación, y atropello, a que tiene el cónsul, Jorge Cordero; a nuestra comunidad. Este mal proceder por su parte no solo se refleja en los premios literarios  y reconocimientos consulares que otorga a ciudadanos de otras nacionalidades sin méritos algunos, simplemente por razones de amistad; sino que hasta la moderación y maestría de las ceremonias consulares y el aniversario del Centro Cultural Juan Bosch estuvo presidida por un ciudadano Colombiano dejando en manifiesto de que entre los dominicanos radicados en España no existen  periodista y locutores preparados ni experimentados, a su pensar, permitiéndose una humillación más para nuestros profesionales en tierras extranjeras.
Es de las tantas paradojas de nuestra diplomacia que un cónsul, sin preparación académica alguna; y con complejos sud americanismos continúe menospreciando y tachando de iletrados a nuestros profesionales, por lo que le recomiendo que de seguir con esta actitud me parece que debería renunciar a ser cónsul de los dominicanos en Valencia y optar por la ciudadanía Colombiana e intentar ser su cónsul en esa ciudad Española. 
Por tanto; me apena que este “Centro Cultural” lleve el nombre de uno de los hombres más nobles, honestos y humildes que ha dado la República Dominicana como lo fue el profesor Juan Bosch. El cual se destacó por sus luchas por la democracia y la igualdad en nuestro amado país. Además de ser Cuentista, Escritor, Político y Novelista ocupó la presidencia de la República en 1963.
Y más lamentable aun es que siendo el profesor Juan Bosch un hombre de pueblo que siempre tuvo un roce con la gente humilde, este centro que lleva su nombre, es un local sui géneris del Establiments diplomático y de los amigos cercanos del Cónsul Jorge Cordero.
Los dominicanos no tienen este centro como un lugar de encuentros, donde pueden realizar sus actividades sociales y conmemorar fechas patrias, en vista a que se le tiene totalmente prohibido realizar este tipo de eventos allí; todo contrario a cómo funcionaba “La Casa del Dominicano” hace unos años atrás, la cual el cónsul cerró para permitirse abrir su “Proyecto” personal. Así puede manejarla y administrarla desde el consulado a su manera como lo hace con el “Centro Cultural Juan Bosch”.
Por lo que entiendo que las autoridades de este centro están obligadas y llamadas a tener unos lazos de acercamientos más estrechos con nuestra comunidad dominicana situación está que no se da en virtud a que operan a espalda del dominicano común, humilde y trabajador como estamos caracterizados los quisqueyanos.
Es por eso que este aniversario pasó con “Muchas Penas y sin ninguna Gloria” para quienes los dirigen y llevan; por su pobre y pésimo manejo y rose con la diáspora. 

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