Politica, economía

domingo, abril 23, 2017

“Pueblo que olvida se expone a desaparecer”

Por: Valentin Ciriaco

Opinión
El 24 de abril de 1965, día y año de inicio de la Gloriosa Gesta de Abril; yo tenía 12 años de edad y aun vivía en El Toro, un campo de Puerto Plata.

Ese día asistí a las bodas de mi prima Lolita, celebrada en la casa de mis abuelos paternos (sábado 24.4.1965). Un poco más de las tres de la tarde, en plena algarabía, algunos de mis tíos presentes y amigos descargaron sus armas para hacer blanco en varias matas de palmas ubicadas alrededor de la vivienda. En principio se pensó que los disparos eran para alegrar el ambiente matrimonial en proceso. Pero las palabras del tío Juanito Bravo irrumpieron en aquella pomposa celebración nupcial: "Señores!, en la Capital comenzó la Guerra!".

Así fue ese día, 24 de abril de 1965, comenzó la epopeya más trascendental que registra la historia de la República Dominicana durante todo el siglo XX: La Revolución de Abril!

Militares y civiles comprometidos con los mejores intereses de la Patria se levantaron en armas para retornar el País a la constitucionalidad de 1963. Esto implicaba el retorno del profesor Juan Bosch al poder, quien había sido derrocado mediante un Golpe de Estado en 1963 por un grupo de militares asesorados y manejados por la CÍA.

La Revolución Constitucionalista, bajo el mando del Coronel Francisco Alberto Caamaño, avanzaba victoriosam nte hasta que el 28 de abril se produjo la intervención armada del Imperialismo Yanqui (segunda intervención armada a República Dominicana durante el Siglo XX). 

Groseramente los yanquis mandaron su 82 división aerotransportable, que sumaba  más de 42,000 marines ( cuarenta y dos mil marines), que bloquearon el avance de las fuerzas revolucionarias, situación que permaneció hasta la firma de la llamada "Acta de Conciliación Dominicana" del 31 de septiembre de 1965, de la que escribiré una nota en el próximo mes de agosto. (Aun no he cumplido con esta promesa).

El cerco impuesto por los yanquis encontró la resistencia heroica de las fuerzas constitucionalistas dirigidas por el Coronel Caamaño. Allí, en Ciudad Nueva, se libraron intensos combates e históricas jornadas en contra de los invasores. Allí ofrendaron sus vidas miles de combatientes revolucionarios en defensa de la libertad, la soberanía y la independencia de la República fundada por Duarte y los trinitarios en 1844.

En mi nota de hoy quiero advertir sobre como la contrarrevolución ha ido tratando de borrar de la memoria del pueblo dominicano este histórico acontecimiento. Mucho cuidado con eso, pues como decía Enrique José Varona (brillante pedagogo cubano): "Un pueblo no puede olvidar, sin exponerse a desaparecer; porque si borra sus propios hechos de su memoria, con qué títulos solicitará la memoria de los otros?". Y de eso es de lo que se trata, los dominicanos no podemos olvidar ni borrar nuestra historia, sin exponernos a desaparecer.

Los militares y civiles que en  1965 defendieron con gallardía y coraje la patria herida, acorralada por el Imperio, merecen todos los honores, pido para ellos el reino de la tierra, porque la gloria, de seguro, ya es  ellos.  

El pueblo tiene todo el derecho de convivir con sus héroes. Sus calles, sus avenidas, sus ríos, sus edificios, sus cordilleras, sus mares, sus picos más altos  merecen llevar el nombre de ellos. 

Sus nombres tienen que estar en  todos los rincones de la Patria. Ellos lucharon por un mejor país, por una mejor nación, por una patria grande y feliz, sin explotadores y ni explotados.

Sí!, ellos se casaron con la gloria y son inmortales de la paria!.

Ellos lucharon por extirpar el hambre, la corrupción, la impunidad, el narcotráfico, la pobreza, la miseria. La miseria, como dice Pablo Neruda en estos versos: 


"...La miseria. Nosotros  la extirparemos como diente maligno/ que hasta ahora ha mordido el corazón del hombre".

GLORIA ETERNA PARA LOS MÁRTIRES Y HÉROES DE ABRIL!!!

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