Politica, economía

jueves, febrero 04, 2016

Premio al insulto y el desdén

Por Francisco Luciano (opinón)
José Antonio Rodríguez, ministro Cultura 
El ministro de Cultura cometió un acto afrentoso, que bien puede calificarse de masoquismo de Estado, al adjudicar el Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña, a Mario Vargas Llosa, quien es parte de la campaña contra  la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional que define quienes  son  nacionales  dominicanos y ordena aplicar un Plan de Regularización para  Extranjeros Residentes de  Manera Irregular en nuestro territorio.

Nadie discute los méritos de escritor del señor Vargas Llosa y no nos opusiéramos a que sea laureado,  si la distinción la ofreciera una institución académica o una casa editorial dominicana, que no es el caso, pues quien lo está distinguiendo es el Estado Dominicano en nombre de todos los ciudadanos a quienes difamó e injurió  calificándolos de “parias del Caribe, xenófobos, racistas y  nazis”, con lo que hirió  la conciencia nacional.

El Estado Dominicano, no es una academia, ni una casa editorial, ni mucho menos una empresa organizadora de  eventos comerciales que tiene que complacer a sus anunciantes. No, se trata de la organización  política que agrupa a los ciudadanos que conformamos la República Dominicana.

Quienes desde el Ministerio de Cultura actúan en base a sus criterios particulares o al servicio de los caprichos de agencias  de otros países, deben saber que no tienen derecho a actuar contrarios al sentimiento nacional que es de abrumador rechazo a esta afrenta que nos hace ver ante el mundo como masoquistas y alienados que aplauden, defienden y justifican a sus verdugos y difamadores.

Las acciones del señor Vargas Llosa contra nuestra nación son políticas y no literarias, así como la acción de premiar sus méritos literarios en nombre de nuestro Estado es una decisión política, porque todos los actos de un Estado son políticos, y es el Ministerio de Cultura la instancia destinada a implementar la política cultural de nuestro gobierno y Estado.

Los Artículos 3 y 5 de la Constitución indica que ningún poder público puede permitir, ni propiciar actos de  injerencia en los asuntos nacionales,  ni actos que dividan al Estado o  la nación dominicana y eso fue lo que hizo el laureado literato.

Nuestro himno patrio dice  en unas de sus estrofas que: “Ningún pueblo ser libre merece, si es esclavo, indolente y servil” y lo cierto es que premiarlo es un acto de servilismo inaceptable, dada su conducta calumniosa  del recipiendario contra el país.

El autor es catedrático universitario y dirigente del PTD

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