Politica, economía

miércoles, enero 06, 2016

Violencia sin fin

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

Opinión
La violencia es un manto negro que enlútese el corazón de los dominicanos. Comienza el año con la indetenible ola de sangre y muerte. Hay violaciones al derecho a la vida en intercambios de disparos, en atracos, en choques intrafamiliares y en cualquier modalidad de acto de golpeo.

El principio sacrosanto e innegociable de respeto al derecho a la vida es letra muerta en República Dominicana. A un ciudadano se le mata por simple capricho. Por un sicariato bien o mal pagado, por puntos de drogas, por problemas amorosos, por ese cáncer de la violencia intrafamiliar y hasta por prepotencia de las autoridades.

Hay que hacer florecer de nuevo el principio de que la vida es sacrosanta. No hay pena de muerte en República Dominicana, razón por la cual cualquier hecho unilateral para segar la existencia a una mujer o un hombre es repudiable.

Cuando hay coyunturas que parecen insuperables, debe surgir la mediación. Si el caso lo amerita se tiene que ir a la justica, pero en ninguna instancia, se puede pensar que un pensamiento alocado, afiebrado, lleno de odio y pasión, está por encima de la ley y las buenas costumbres.

Cuando se habla de controlar la violencia, el primer pensamiento va hacia las autoridades. Pensamos que es su obligación primaria controlar los hechos de violencia. Es cierto. La función de los organismos de seguridad, sobre todo de la Policía, es servir de cuerpo de prevención para detener el crimen.

Es un auxiliar de la justicia para comenzar a aplicar la ley. Investigar quiénes son los culpables de un hecho de violencia, para de inmediato someterlos a la justicia y que paguen una pena de acuerdo con el delito cometido. Pero no toda la responsabilidad es de la Policía.

Ahora, la familia no existe como ente aglutinador de la sociedad. A nivel colectivo la unida de la familia, sea legal o en concubinato, es sometida a pruebas de fuego, donde en ocasiones – y casi siempre esa es  la razón- se encuentra el grave problema económico.

La familia es  el núcleo básico de la sociedad, pero ha perdido ese rol con los nuevos tiempos. Sin una familia sólida, es imposible poder criar a niñas y niños para que sean hombres de bien en el futuro. Hay excepciones de madres solteras que han preparado – en medio de la más espantosa de las miserias- a profesionales y entes de bien en la sociedad.


Pero hay que rescatar la unidad familiar, hay que enseñar la formación de respeto al ser humano. Benito Juárez, el benemérito de México, lo señaló: El respeto al derecho ajeno es la paz. Si le violamos los derechos al que transita por la vida junto a nosotros, entonces vendrá la violencia. La paz es concertación, diálogo y humildad.

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