Politica, economía

lunes, enero 18, 2016

¡Hagámoslo por don Juan!

Por: Victor Mateo
Opinión
El profesor Juan Bosch se ganó en vida el respeto y consideración de todo el país, por sus opiniones, consejos y visión a futuro que siempre profesó. Cuestiones tales que, hoy en día se aplican como si se tratara de un “vidente político” que supo proyectar con insistencia los males que aquejarían a la sociedad dominicana.

Maestro entre maestro, el estirpe de Juan Bosch no solo se puede valorar desde lo político, sino desde lo académico, cultural y social. El profesor –como por respeto y admiración se le llama- se convirtió en un “sociólogo empírico”, como si se tratara de un alumno destacado que estudió y se formó en una de las mejores universidades del mundo.
Su mejor aula fueron los libros, pues el profesor fue auto didacta, es decir, se educó y formó  por cuenta propia.

Sin embargo, hablar de la vida de Juan Bosch requiere de años y decenas de textos, pero el interés inmediato del autor no es ese. Este artículo pretende llamar la atención de todos aquellos que se consideran seguidores de sus opiniones, de su doctrina, de su conducta, de su trabajo social y político, ya que de no ser así, nadie jamás podría entender su legado.

Para nadie es un secreto que los partidos PRD-PLD hace tiempo que dejaron de ser lo que el profesor tanto ideó, pero eso no quiere decir que todo aquel que se sienta bochista no pueda defender su obra, la misma que decidió compartir con nuestro patricio Juan Pablo Duarte. Aquella faena que tanto le costó por creer en ideales independentistas de toda nación extranjera, y que aún la sociedad dominicana no ha sabido pagarle.

Se avecinan elecciones complejas para el país. Retomamos el modelo de 1994, en el que no solo será escogido el Presidente de la República, sino todos los demás cargos electivos. Ante dicha situación, los peledeístas no deben darse el lujo de faltarle al país, ni a la Patria, con hechos bochornosos como los acontecidos el pasado 13 de diciembre de 2015, en el que hubo decenas de heridos y dos personas lamentablemente perdieron la vida en cuestiones sin precedentes a lo interno de nuestra organización.

El compañerismo impregnado por Bosch en aquel simple lema que actividad tras actividad, previo al inicio formal de la misma, el PLD reunido con puño cerrado exclama con fortaleza “servir al partido para servir al pueblo”, no puede volver a ser traicionado por ningún peledeísta, mucho menos por el mínimo militante de un partido ideado, creado y formado por un gran hombre, el profesor Juan Bosch.

Recordemos, pues, compañeros, aquella frase de nuestro maestro cuando dijo: “Nadie se muere de verdad si queda en el mundo quien respete su memoria”.

El autor es: Abogado, profesor y político.

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